jueves, 13 de junio de 2019

104 PELIS PERRONAS





La verdad es que no he podido dormir sabiendo que he dejado muchas películas demasiado buenas en la lista de la pasada entrada (pincha aquí si quieres ver); así que va la segunda parte (y complemento con los de la novele vague).

Otra capsula al espacio:

1. Érase una vez un país; Emir Kusturica (Underground, 1995)

2. Hambre; Steve McQueen (Hunger, 2008)

3. Párpados azules; Ernesto Contreras (2007)

4.  Adiós a Lenin; Wolfgang Becker (Good bye, Lenin!, 2003)

5. El tío Boonme que recuerda sus vidas pasadas; Apichatpong Weerasethakul (Lung Bunmi Raluek Chat, 2010)

El tío Boonme que recuerda sus vidas pasadas: Un viaje al corazón de Tailandia, y a un tiempo posterior a este tiempo...


6. El viento que acaricia el prado; Ken Loach (The wind that shakes the barley, 2006)

7. Acuarius; Kleber Mendonça Filho (2016)

8. La vida de los otros; Florian Henckel von Donnersmarck (Das Leben der Anderen, 2006)

9. Buena Vista Social Club; Wim Wenders (1999)

10. Cinco días para vengarse; Pak Chan-uk (Oldboy, 2003)

Oldboy: la historia de un Karma despiadado y cruel.

11. El porvenir; Mia Hansen-Love (L’Avenir, 2016)

12. En un rincón del corazón; Sofia Coppola (Somewhere, 2010)

13. Diarios de motocicleta; Walter Salles (2004)

14. Quemar las naves; Francisco Franco Alba (2007)

15. Michael Clayton; Tony Gilroy (2007)



16. Yo soy el amor; Luca Guadagnino (Lo sono l’amore, 2009)

17. Los descendientes; Alexander Payne (The descendants, 2011)

18. Azul profundo; Luc Besson (Le grand bleu, 1988)

19. El prodigio; Bruce Beresford (Mao’s last dancer, 2009)

20. Miedo en la oscuridad; Blutch, Charles Burns, Marie Caillou, Pierre Di Sciullo, Lorenzo Mattotti, Richard Mcguire (Peur(s) du noir, 2008)

Tus miedos nocturnos, el ropero que deja salir al monstruo: Miedo en la oscuridad o del terror de lo raro.

21. El primer hombre en la luna; Damien Chazelle (The first man, 2018)

22. En tierra de nadie; Danis Tanović (Ničija zemlja, 2001)

23. La redada; Gareth Evans (Serbuan maut, 2011)

24. Abrir puertas y ventanas; Milagros Mumenthaler (2012)

25. Perdida; David Fincher (Gone girl, 2014)

De Fincher pude haber puesto "El club de la pelea", "El juego"o hasta el remake de "La chica del dragón tatuado" que no le quedó mal. Pero escogí Gone Girl por una razón que tiene nombre y apellido: Rosamund Pike. 

26. Parque vía; Enrique Rivero (2008)

27. La joven con el arete de perla; Peter Webber (Girl with a pearl earring, 2003)

28. Un cuento chino; Sebastián Borensztein (2011)

29. El bueno, el malo y el feo; Sergio Leone (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966)

30. Un profeta; Jacques Audiard (Un prophète, 2009)

Si ustedes creen que no se puede reversionar "El Padrino" más crudo y más chingón, vean "Un profeta"


31. Spring breakers; Harmony Korine (2013)

32. El día de la bestia; Álex de la Iglesia (1995)

33. Fitzcarraldo; Werner Herzog (1982)

34. La misión; Roland Joffé (The misión, 1986)

35. El concierto; Radu Mihăileanu (Le concert, 2009)



36. Capote; Bennett Miller (2005)

37. El fanático; Tony Scott (The fan, 1996)

38. El laberinto del fauno; Guillermo del Toro (2006)

39. La conversación; Francis Ford Coppola (The conversation, 1974)

40. Samsara; Pan Nalin (2001)

Samsara: el reclamo de la vida a la búsqueda de un absoluto egoísta


41. Tres anuncios; Martin MacDonagh (Three bilboards outside Ebbing Missouri, 2018)

42. Zatoichi; Takeshi Kitano (2003)

43. El gigante de hierro; Brad Bird (The Iron Giant, 1999)

44. El eclipse; Michelangelo Antonioni (L’Eclisse, 1962)

45. ¡Qué verde era mi valle!; John Ford (How green was my valley, 1941)



46. Don Jon; Joseph Gordon-Levitt (2003)

47. El pasado nos condena; Marc Forster (Monster ball, 2003)

48. El profeta Mimi; José Estrada (1973)

49. Con las alas rotas; Nir Bergman (Knafayim Shvurot, 2002)

50. Está detrás de ti; David Robert Mitchell (It follows, 2014)

Está detrás de tí: El terror deambulante que de repente llega sin aviso; película que prueba que hasta en el cine de miedito hay futuro.


51. Persépolis; Vincent Paronnaud, Marjane Satrapi (Persepolis, 2007)

52. La vida de Adele; Abdellatif Kechiche (La Vie d'Adèle – Chapitres 1 & 2, 2013)

53. Hadewijch; Bruno Dumont (2009)

54. Carol; Todd Haynes (2015)

55. Una historia de fantasmas; David Lowery (A Ghost Story, 2017)

Una historia de fantasmas: una bella metáfora de la duración del amor y su adiós necesario


56. Veronika Voss;  Rainer Werner Fassbinder (1982)

57. Un asunto de familia; Kore-eda Hirokazu (Mambiki Kazoku, 2018)

58. Gloria; John Cassavetes (1980)

59. Sin techo ni ley; Agnès Varda (Sans toit ni loi, 1985)

60. El olor de la papaya verde; Anh Hung Tran (Mùi đu đủ xanh, 1993)




61. La ciénaga; Lucrecia Martel (2001)

62. Un asunto de mujeres; Claude Chabrol (Une affaire de femmes, 1988)

63. El pez que fuma; Ramón Chalbaud (1977)

64. Vitus; Fredi M. Murer (2005)

65. Mouchette; Robert Bresson (1967)


Mouchette o la inocencia pisoteada


66. La llegada; Denis Villeneuve (Arrival, 2016)

67. La bruja; Robert Eggers (The Witch, 2015)

68. El graduado; Mike Nichols (The graduate, 1967)

69. Manifesto; Julian Rosefeldt (2015)

70. Fish tank; Andrea Arnold (2009)



71. El desprecio; Jean-Luc Godard (Le mépris, 1963)

72. Glass; M. Night Shyamalan (2019)

73. Alto impacto; Paul Haggis (Crash, 2004)

74. La teta asustada; Claudia Llosa (2009)

75.  Porto; Gabe Klinger (2016)

Los amores fugaces e inolvidables; o el amor tal cual, por siempre fugaz.


76. Greystoke: La leyenda de Tarzán, rey de los simios; Hugh Hudson (Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes, 1984)

77. El valle de Abraham; Manoel de Oliveira (Vale Abraão, 1993)

78. Nunca estarás a salvo; Lynne Ramsay (You were never really here, 2017)

79. Mad Max: furia en el camino; George Miller (Mad Max : Fury Road, 2015)

80. Alien: el octavo pasajero; Ridley Scott (Alien, 1979)




81. Cuenta conmigo; Rob Reiner (Stand by me, 1986)

82. Kids: vidas perdidas; Larry Clark (Kids, 1995)

83. El sabor de las cerezas; Abbas Kiorastami (Taʿm-e gilâs, 1997)

84. Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia; Alejandro González Iñárritu (Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance), 2014)

85. Joven y bonita; Francois Ozon (Jeune et jolie, 2013)

Joven y bonita o del empoderamiento sospechoso

86. Kumiko, la cazadora de tesoros; David Zellner (Kumiko, the treasure hunter, 2014)

87. Lady Macbeth; William Oldroyd (2016)

88. La librería; Isabel Coixet (The bookshop, 2017)

89. Sissi (trilogía); Ernst Marischka (1955)

90. Y respiren normalmente; Isold Uggadóttir (Andið eðlilega, 2018)


Y respiren normalmente: la sororidad absoluta en un mundo frío


91. Freeway; Matthew Bright (1996)

92. Gangster num. 1; Paul McGuigan (2000)

93. Querido Frankie; Shona Auerbach (Dear Frankie, 2004)

94. La malquerida; Emilio Fernández (1949)

95. La mariposa; Philippe Muyl (Le Papillon, 2002)




96.  Destroyer; Karim Kusama (2018)

97. Juegos, trampas y dos armas humeantes; Guy Ritchie (Lock, stock and two smoking barrels, 1998)

98. Voraz; Julia Ducournau (Grave, 2016)

99. Un desastre de artista; James Franco (The disaster artist, 2017)

100. Buscando a Ricardo III; Al Pacino (Looking for Richard, 1999)



Looking for Richard: la ironía parabólica de un filisteísmo autoconsciente


101. Macbeth; Justin Kurzel (2015)

102. La chica del sur; José Luis García (2012)

103. Sobreviviendo a Picasso; James Ivory (Surviving Picasso, 1996)

104. Soul Kitchen; Fatih Akin (2009)


Bueño, y eso ha sido todo. Recomiéndenme una peli ahí en los comentarios si les apetece. Bye.




domingo, 17 de marzo de 2019

100 películas perronas



Pi: el orden del caos, de Aronofsky


Esta entrada la hago en atención a una pregunta que me hicieran respecto a mis recomendaciones cinematográficas. Pasé una noche entera pensando cómo sería una hipotética lista. ¿Por directores?, ¿por décadas?, ¿por continentes?, ¿por géneros? Concluí prematuramente que no era posible hacer tal incluso si pusiera lo mejor de cada director. Sería de plano un criterio muy subjetivo y sesgado. Así que, simplemente, en virtud de lo parcial que siempre resultaríamos ser, simplemente hice una lista de las que más me han marcado, me han enseñado las posibilidades de eso que llamamos cine y me han hecho ser un entusiasta por siempre adolescente de él. Desde luego, lo primero que hice después de quedar impresionado, fue apuntar el nombre del director para estar pendiente de sus trabajos próximos, que, a decir verdad, no siempre fueron satisfactorios. También es menester decir que, por ejemplo, de David Lynch no sabía cuál poner pues todas me gustan (¡hasta Dune!), así que puse la que más me ha impactado.

Advierto que muchas son muy populares, pero no por eso no son definitivamente impresionantes. De todos modos, lo inolvidable no precisamente va de la mano con la rareza.

Pues bien, la capsula que enviaríamos al espacio, definitivamente contendría:

1. Pi: el orden del caos; Darren Aronofsky (Pi, 1998 )
2. Amnesia; Christopher Nolan (Memento,2000)
3. Elefante; Gus Van Sant (Elephant, 2003)
4. Magnolia; Paul Thomas Anderson (Magnolia, 1999)
5. Observador oculto; Michael Haneke (Caché, 2005)
6. El odio; Mathieu Kassovitz (La haine, 1995)

Fotograma de La Haine de Kassovitz


7. Tres son multitud; Wes Anderson (Rushmore, 1998)
8. Irreversible; Gaspar Noé (Irréversible, 2002)
9. El topo; Alejandro Jodorowsky (El topo, 1970)
10. Engendrado; Edmund Elias Merhige (Begotten,1990)
11. El imperio; David Lynch (Inland Empire, 2006)

El imperio, de Lynch


12. Perros de reserva; Quentin Tarantino (Reservoir dogs,1992)
13. La naranja mecánica; Stanley Kubrick (A Clockwork orange,1971)
14. Buenos muchachos; Martin Scorsese (Goodfellas, 1990)
15. El camino del samurái; Jim Jarmusch (Ghost dog: The Way of the samurái, 1999)
16. La delgada línea roja; Terrence Malick (The thin red line, 1998)

La delgada linea roja, de Malick


17. La hora 25; Spike Lee (25th hour, 2002)
18. El caballo de Turín; Bela Tarr (A Torinói ló, 2011)
19. Fresas salvajes; Ingmar Bergman (Smultronstället , 1957)
20. Con ánimo de amar; Wong Kar-wai (Fa yeung nin wa, 2000)
21. El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante; Peter Greenaway (The cook, the thief, his wife & her lover, 1989)

El cocinero...etc., de Greenaway


22. Amanecer; Friedrich Wilhelm Murnau (Sunrise: a song of two humans, 1928)
23. Secretos y mentiras; Mike Leigh (Secrets & lies, 1996)
24. Adiós a Las Vegas; Mike Figgis (Leaving Las Vegas, 1995)
25. Corre, Lola, corre; Tom Tykwer (Lola rennt, 1998)
26. Trainspotting: la vida en el abismo; Danny Boyle (The Trainspotting, 1996)

La clásica cliché aunque siempre inmortal de Boyle


27. Fargo; Joel y Ethan Cohen (Fargo, 1996)
28. Dos extraños amantes; Woody Allen  (Annie Hall, 1977)
29. Barrio Chino; Roman Polanski (Chinatown,1974)
30. Los olvidados; Luis Buñuel (1950)
31. El maquinista; Brad Anderson (The machinist, 2004)

La radiografía de La Culpa: El maquinista


32. Contacto; Robert Zemeckis (Contact, 1997)
33. El demonio neón; Nicolas Winding Refn (Neon demon, 2016)
34. 9 reinas; Fabián Bielinsky (2000)
35. Lawrence de Arabia; David Lean (Lawrence of Arabia, 1962)
36. Héroe; Zhang Yimou (Yīng Xióng, 2002)



37. Nostalgia; Andréi Tarkovsky (Nostalghia, 1983)
38. El viaje de Chihiro; Hayao Miyazaki (Sen to Chihiro no kamikakushi, 2001)
39. Partes habladas; Atom Egoyan (Speaking parts,1989)
40. Melancolía; Lars Von Trier (Melancholia, 2011)
41. Tesis; Alejandro Amenábar (1996)

Tesis, Amenábar


42. Sexo, mentiras y video; Steven Soderbergh (Sex, lies, and videotape, 1989)
43. El último emperador; Bernardo Bertolucci (The last emperor, 1987)
44. Blanco; Krzysztof Kieslowski (Trzy kolory: Biały, 1994)
45. Canino; Yorgos Lanthimos (Kinódontas, 2009)
46. Amadeus; Milos Forman (Amadeus, 1984)

Una enemistad ficticia y sin embargo entrañable entre Salieri y Mozart: Amadeus de Forman


47. Claroscuro; Scott Hicks, (Shine, 1996)
48. Los hermanos del hierro; Ismael Rodríguez (1961)
49. Todas las mañanas del mundo; Alain Corneau (Tous les matines du monde, 1991)
50. Importación/exportación; Ulrich Seidl  (Import/export, 2009)
51. Temporada de patos; Fernando Eimbcke (2004)

Temporada de Patos: "la película sin la cual la ilusión del cine mexicano no sería posible", en palabras de Ayala Blanco.


52. La dolce vita; Federico Fellini (1960)
53. Luces de la ciudad; Charlie Chaplin (City lights, 1931)
54. Miss Bala, Gerardo Naranjo. (2011)
55. Rashomon; Akira Kurozawa (1950)
56. Ladrón de bicicletas; Vittorio de Sicca (Ladri di biciclette, 1948)



57. Machuca; Andrés Wood (2004)
58. Luz silenciosa; Carlos Reygadas (Stellet Licht, 2007)
59. Antes del amanecer; Richard Linklater (Before sunrise, 1995)
60. Ciudad de Dios; Fernando Meirelles y Kátia Lund (Cidade de Deus, 2002)
61. Kolya; Jan Sverák (Kolja, 1997)

Una deliciosa fábula de la paternidad impuesta: Kolya


62. Farinelli; Gérard Corbiau (1994)
63. Meshes of the afternoon; Maya Deren y Alexander Hammid (1943)
64. Masacre en Columbine; Michael Moore (Bowling for Columbine, 2002)
65. Asesinos por naturaleza;  Oliver Stone (Natural born killers, 1994)
66. Mujer fatal; Brian De Palma (Femme Fatale, 2002)



67. Wittgenstein; Derek Jarman (1993)
68.  Redondo; Raúl Busteros (1986)
69. Heli; Amat Escalante (2013)
70. Mapa a las estrellas; David Cronenberg (Maps to the stars, 2014)
71. Todo sobre mi madre; Pedro Almodóvar (1999)

La enésima variación sabrosona de lo materno: Pedro Almodóvar


72. El tigre y el dragón; Ang Lee (Wò hǔ cáng lóng, 2000)
73. La bella persona; Christophe Honoré  (la belle personne, 2008)
74. La última vida en el universo; Pen-Ek Ratanaruang (Ruang rak noi nid mahasan, 2003)
75. Entre los muros; Laurent Cantet (Entre les murs, 2008)
76. El violín rojo; Francois Girard (The red violin, 1998)

El violín rojo

77. Memorias del subdesarrollo ; Tomás Gutiérrez Alea (1968)
78. Y tu mamá también; Alfonso Cuarón (2001)
79. Senna; Asaf Kapadia (2010)
80. Matrix; Lilly y Lana Wachowski (1999)
81. Yo, él y Raquel; Alfonso Gómez-Rejón (Me, Earl and dying girl, 2012)

Olivia Cooke, Thomas Man y Ronal Cycler II, (Rachel, Greg y Earl en Me, Earl and the dying girl)


82. Los amantes del círculo polar; Julio Medem (1998)
83. Los imperdonables; Clint Eastwood (The unforgiven, 1992)
84. Las invasiones bárbaras; Denys Arcand (Les invasions Barbares, 2003)
85. Todo sobre Lily Chou-Chou; Shunji Iwai  (Riri Shushu no subete, 2001)
86. Amélie; Jean-Pierre Jeunet (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, 2001)



87. The square; Ruben Östlund  (2017)
88. Western; Valeska Grisebach (2017)
89. El gran pez; Tim Burton (The big Fish, 2003)
90. Cazador de ilusiones; Terry Gilliam (The fisher King, 1991)
91. Akira; Katsuhiro Otomo (1988)


92. Ginger y Rosa; Sally Potter (2012)
93. El ciudadano Kane; Orson Welles (Citizen Kane, 1941)
94. El señor de los anillos: la comunidad del anillo; Peter Jackson (The lord of the rings: the fellowship of the ring, 2001)
95. Bajo la piel; Jonathan Glazer (Under the skin, 2013)
96. El espía que sabía demasiado; Tomas Alfredson (Tinker Tailor Soldier  Spy, 2011)


97. El ladrón de orquídeas; Spike Jonze (Adaptation, 2002)
98. La ciudad del pecado; Robert Rodríguez, Frank Miller, Quentin Tarantino (Sin city, 2005)
99. Muerte a la medianoche; Robert Altman (Gosford Park, 2001)
100. Rebeca; Alfred Hitchcock (Rebecca, 1940)

Definitivamente de muchos directores toda su filmografía es excelente, como el caso de Bergman, Kieslowski, Fellini, etc., a quienes recomiendo ver por completo. He pasado por alto a los de la Nouvele Vague y a Bresson, totalmente a propósito pues de eso me ocuparé en otra entrada.

Bueno, es todo. Si tienen cine, ay se ven.


martes, 25 de septiembre de 2018

TWITTER NO TIENE CORAZÓN





1. ¿Twitter no tiene corazón?

Me alejé de Twitter desde el momento en el que un disgusto me hizo adquirir una diferencia irreconciliable con dicha red social. Sí, una «diferencia irreconciliable» como se dice de una causal genérica de divorcio. Y es que la relación se empezó a tornar un (agrio) matrimonio. La superficialidad, la frivolidad, el ninguneo, la hipocresía (y por ende un cinismo para hacerle frente al anterior), empezaron a minar esa virginidad de la mala leche, de la incomodidad, de la tensión similar a cuando ya no te encuentras a gusto en una relación sentimental.

«Sentimental»: algo que ya no se escucha mucho en estos días. Twitter no tiene corazón. Ni él ni ninguna red social. Una de las razones por las cuales mi convencimiento de migrar de nueva cuenta a mi blogg y dejar el microbloggin es que no se trata propiamente de una «razón» sino de una «visceralidad»: me ha cogido por sorpresa. (Se trata de un malestar recién descubierto, inédito: es una revelación). No hay empatía real en la red, hay, un comensalismo ideológico, y una adicción al reconocimiento, al respaldo hacia lo que uno es. Esto, como conocimiento, es muy sabido, pero como realidad emocional es prácticamente inexistente.

Twitter es un muerto viviente que se alimenta de nuestros deseos de existencia, de presencia: el germen ideal para el solitario al que le falla uno de los pasos del circuito de la conformación de un ego saludable: el saber cuándo el diálogo interior como productor del «yo» da lugar a una artificialidad que insufla el propio amor hasta tornarlo amor propio. Es muy fácil caer en la trampa de que eres realmente comprendido, que no estás solo y que el mundo es, como tú sospechabas, indigno de tu admiración. Observas en el otro, espejo de tu alma, cómo se expresa del mundo, sus opiniones acerca de él, y terminas por advertir que sí perteneces a esta raza de seres, que hay aún expectativas. Pero un día descubres una opinión contraria – en la misma persona de la que parecías ser socio de ideas y sentires-, un tweet comprometedor con los votos de compatibilidad que inconscientemente al otro le habías hecho tomar. Y así un tweet, luego otro, un tercero y, finalmente, la irritación, la decepción, la sensación de ser víctima de una estafa.

LOKOS´WORLD


2. La gente que te interesa

El mundo es rico, policromo, un racimo de locos. Ninguno se parece a otro. Y, por eso, cansan, fastidian, es demasiada complejidad para ser digerida. Recuerdas entonces porqué los amigos siempre son pocos: no puedes comprometerte a atenderlos como se merecen si no les dedicas la fuerza, tiempo e inteligencia suficiente para estar ahí para ellos. Una amistad con la que no se cuenta difícilmente pueda llamarse así.

Hay algunos que nacimos imposibilitados para las relaciones superficiales. Y hay amistades que están destinadas a ser superficiales. Tengo una virtud de la que no sé si presumir: casi nunca me equivoco con respecto a las personas. Mitad  por instinto, mitad por observación compleja, sé cuándo una persona hará tal o cual cosa, cómo es, qué es. Me basta leer un Time Line para percatarme de la profundidad, complejidad, oscuridad, o lo que sea, de una persona. Esto se debe a poder leer más allá de lo que simplemente se escribe, se postea, se muestra. Hay un tono, una impostación (o no), de la voz, un timbre que no se puede ocultar. Desde luego, ocurre a veces que me resulta inasible una cuenta, lo que la hace más o menos interesante. La sigo sin dudarlo. No porque me agrade, sino porque me reta, me confronta, me resulta un acertijo digno de ser descifrado. Entonces, en estos casos, es cuestión de tiempo.

El tiempo, o más bien, el criterio que uso para darle a una cuenta el tiempo para que me exponga sus resortes, su mecanismo de funcionamiento, es el hartazgo. Y llega de una u otra forma. Una vez me ocurrió que dicho conocimiento me alcanzó en la vida real: conocí en persona al usuario de la cuenta. Pero esa es otra historia.

3. Cronología twitera

De cualquier modo no digo nada que no se sepa de la vida 3D: todos tenemos nuestra caducidad, nuestra fecha de vencimiento. Y cuando eso ocurre, es mejor emigrar sin darle tantas vueltas al asunto. Es propiamente lo que hice unas cuatro veces aproximadamente:

a. La primera, de 2008 creo, cerré mi cuenta original y abrí otra (2011). Empecé de nuevo. No pudiendo recordar de plano las arrobas pasadas que más o menos me agradaron, las sepulté en el olvido (o, quién sabe, quizás alguno de ustedes lo era, alguna de las cuentas que aún sigo y de cuyo seguimiento es responsable el inconsciente).

b. Luego, en esa segunda cuenta, conocí a algunas personas: sigo aún a tres o cuatro. Pero se han ido. Por ejemplo, la escritora Ximena Toledo (Novela: Luna Eterna), ha tenido un bebé, y de ser muy prolífica, ha pasado a twitear muy ocasionalmente. Otros, no sé qué les pasó, cambiaron, ya no son tan interesantes como antes. (Se habrán dado cuenta que mi criterio aquí, como en la vida real, es el interés que en mí suscita la gente. No me interesa a qué se dediquen, qué escriban, la música que escuchen, qué piensen. Sé que esas cosas son siempre símbolos equívocos). Fue en esta época en la que conocí a la mayoría de los que tengo en la memoria.

c. Descubrí que no era necesario abrirse una nueva cuenta para «migrar» así que daba block/unblock, cambiaba de arroba, de apariencia, y empezaba de nuevo. En esa ocasión (el año pasado me parece), obtuve el peor TL que he tenido hasta ahora: apático, insípido, frívolo, solipsista. Claro, hubo sus excepciones. Dos o tres, creo, y me temo que ni ellos sospechan que son interesantes, como suele ocurrir con las personas en exceso espontaneas. En esta época descubrí que es bueno conservar lo humano, que no hay que jugarle al Dalai Lama y apegarse a aquello que nos gusta. Fue entonces que decidí regresar a las cuentas de antes…

d. Hasta antes de decidirme por el candado y la última eliminación de cuentas, obtuve un TL interesante. Descubrí una relación aún más interesante: la consistente entre lo que escribía, cómo lo escribía, etc., con la gente en la que pensaba. Nunca he podido tomar mi cuenta como un «diario de vida», género literario que me causa muchos escrúpulos aún y cuando se trate de un genio o un criminal el retratado (y que tampoco tolero mucho en las otras cuentas), por lo que intento siempre exponer ideas, aunque sea bajo otros ropajes líricos (que incluye la anécdota, claro). Así las cosas, me sentí, por primera vez en mucho tiempo, libre de expresar lo que me saliera del coño. Una cosa hacía falta para que fuera perfecta la situación: eliminar a dos que tres cuentas.

ocurrencias madruguetes


4. Holocaustwiteo

Esas cuentas, estoy segurísimo, me soportaban en realidad. ¿Cómo lo sé? A menos que tuvieran atole en las venas, a veces les dedicaba tweets, indirectas, y no respondían a ellos. Un insulto hubiese sido mejor. Por lo que es fácil concluir o, una, eran tontos, o, dos, no les importaba. No importándoles, significaba que: una, o eran minerales, o, dos: no tenían la suficiente confianza. Y cualquiera de las dos anteriores razones era suficiente para desecharlas.

Se me dirá que estoy exagerando, que «esto es Twitter». Pero tal aseveración presupone que sólo existe un solo Twitter, lo que es falso. Hay comunidades planteadas alrededor de intereses que las vuelven prácticamente pertenecientes a otro tipo de red social. Mi experiencia con el tercer TL de mi relatoría da cuenta de eso. Por lo que fácil arribo a una conclusión que se debe tener siempre en cuenta, y que se nos dijo en un principio pero que hicimos nulo caso de ello: la necesidad verdadera de tener un TL que gire sobre temas que realmente te interesan. Eso es una, y sobre todo, como es mi caso (y que esta entrada tiene por propósito hacer ver), hacer girar tu cuenta sobre gente que te interesa.

5. Alcanzando el Nirvana

A cierta cuenta le leí este pensamiento: que no faveaba sin conectividad emocional, que lo primero es ese instinto social básico de pertenencia. A las cuentas que eliminé las sentía fuera de ese instinto; es muy simple, no merece mayor explicación.

Es una tentación suponer a Twitter arma de «el sistema» que busca dividirnos, como una torre de Babel moderna, hasta hacernos impenetrables el uno al otro, llevando la «crisis de la ruptura de la instersubjetividad» (Habermas) a un nivel que le resulte fácil controlar al grupo. Es una idea que, por el momento, nos puede servir para fundar la siguiente opinión: la tolerancia, en un estado democrático, laico, antidogmático, se enarbola también el debate, el diálogo social, y la apertura a otras formas de pensamiento. Esto es cierto, pero relativamente: también es cierto que, desde una jerarquía de valores bizarra, anticristiana y dionisíaca, no existe fortaleza colectiva si no se promueven verdades como principios, convicciones, taras nacionales. No es el lugar para profundizar sobre esto, sólo lo traigo a cuento porque, me parece, Twitter no es un lugar de discusión, ni para la apertura ideológica. Cuando mucho, será pertinente para cierto grado de fluidez en la información, pero no para la comunicación ni la formación de nadie.

Esta entrada de este blogg, estimo, es mucho más fértil en ese aspecto. La única forma de ser efectivo, eficaz en Twitter, es teniendo el genio del aforismo, uno de los genios más escasos, cuya avaricia en la naturaleza es proverbial. Un Wilde, un La Rochefoucauld, se dan en zancadas históricas. Migro hacia mi blogg porque se me reveló el sentido final de Twitter, y cómo ese sentido, no era el mío. Sin embargo eso no quiere decir que lo dejaré, solo me adaptaré a una nueva situación: la del pensamiento reposado, la lectura lenta, la idea más o menos compleja.

Quizás en otro momento hable de lo que para mí es el bloggeo. Por el momento baste con decir que es mi sentido originario, lo que realmente me «representa», como dicen en Twitter.

chijoles no borré bien el user, se recomienda discreción


6. Las del estribo

Me parece que fue una arroba que se llama «CountBlissett» (que dicho sea de paso es un tipo arrogante aunque ordinario) quien una vez twiteó que venía a Twitter a «tirar sus mierdas, no a desarrollarlas». Eso es asunto personal: Twitter se puede usar como nos venga en gana, no hay reglas al respecto. Lo que sí es real es que, por el medio limitado, los «hilos», son de pésimo gusto. Incluso se agradece que se usen las menos palabras posibles. Esa prisa neurasténica, ha impulsado el éxito del «meme»: entidad que expone con gran economía de medios, una idea con campechanidad e ironía. Del otro lado del espectro a considerar, está el hecho inevitable en mí, de que detesto, no a los profesores, sino a ese complejo de profesor que le hace a todo mundo querer «instruir» a los demás. Explicar puede ser en muchas ocasiones una forma de insulto. Además estoy con Borges en su observación de que el malentendido es fértil y sugestivo. Al respecto he dicho una y otra vez que un criterio bueno para el block/unblock, es deshacerse de los preguntones impertinentes, o los glosadores igualados; todos ellos que no entienden el sentido profundo de Twitter: que dice más lo que no se dice que lo que se dice.

Leer entre líneas, intuir el metatexto, es virtud con la que la vida no fue pródiga. Y esto tiene mucho que ver con la conectividad emocional que requerimos, o que debemos requerir, en nuestras redes sociales en general. Tan peligrosa es la falta de cohesión social como la cohesión social falsa. La primera sirve para que el poder triunfe, la segunda, para que se perpetúe. Sólo les podrán hacer frente a las opresiones los que logren la ironía de la comunicación: que lo que brinda estabilidad y fuerza a una sociedad no son sus ideas, sino las creencias más arraigadas, las que conviven con los sentimientos más profundos.

De cualquier forma no creo en la libertad, en la revolución, ni en ninguna forma de rehabilitación. Tampoco creo en tener que creer. Twitter tiene una utilidad bastante ficticia con respecto a los meandros del poder, de la política, de lo social y la cultura. Lo único que me interesa por el momento es expresar un malestar y la solución que le doy, y porqué se la doy. Quiero curarme de frivolidad twitera conservando el núcleo real de la conectividad humana que son los sentimientos más allá de las simples ideas. Si esos sentimientos brotan por afinidad intelectual, bien, si no, también.

En contra de mis costumbres, esta entrada quiere ser entusiasta: planteo que nos convirtamos en el corazón de aquello que no tiene corazón. Por mi parte eso es lo que intento. Me he fastidiado de pretender que me da igual que no me escuchen, que me da igual si están o no de acuerdo conmigo. Eso lo puedo hacer para los que no me importan. Pero eso es fastidioso y estúpido. Armo mi pequeña cofradía, los que sé que comprenden. ¿Qué otra cosa no se puede querer de este mundo si no una amistad que sepa leer cuándo es bueno no estar y cuando sí estar? Me alejo de Twitter, para hacer uno nuevo.