jueves, 20 de septiembre de 2012

COLOSIO: LA TAUROMAQUIA OFICIAL








Nota: Pensé, por la portada, que era la película de Gus Van Sant "Elefante", 
y me equivoqué, pues ya qué, tuve que verla. No es cierto, es broma. : (


El revolver Taurus 38 de Lomas Taurinas, el ruedo premeditado, la vaca sagrada, la tauromaquia oficial. El Zepillo que limpia la estocada del sistema. El in dubio pro reo de sí mismo (¿o del señor presidente?) La Fiscalía del más beneficiado. El derechazo, el almohadazo en el ruedo, la mortaja de arena.

Mira cabrón, no nos hagamos pendejos, mi carnalito quiere ser asesor de un presidente guapo, y pos la neta tú no la haces...


Ahí les va la sinópsis de esta corrida de toros de pueblo:

Al investigador encubierto Andrés (José María Yazpic), le hacen el encarguito sucio por  su antaño jefe “El licenciado” (Odiseo Bichir) -deslúcido facilón del sistema que siempre tiene que salir por la puerta de atrás-, para llevar a cabo una investigación “paralela no oficial” sobre la muerte de Colosio, encarguito que a su vez le hace un picudo -quién sabe quién- “el Doctor” (Daniel Giménez Cacho, brillantísimo quien se lleva la película entre las patas), ejecutor del gobierno en turno, intermediario de quién sabe quién. Según la misión “no existen límites”, pues pueden meter las narices hasta la cocina. Para así, finalmente, con la ayuda de su compadrazo chingonazo (a lo “El Complot Mongol” Bernal, 1969), poleciya pueblerino de Tijuana, Benítez (Dagoberto Gama, impecable), logran descubrir el engaño de los Aburtos (Harold Torres haciendo tres personajes: El loco, el narco, el polí: la misma pendejada complotera), la existencia de un mercenario masca chicles cual tortillera de la Merced, “El Seco” (Marco Pérez) que les come el mandado despachándose los cabos sueltos, para finalmente descubrir (¡Oh descubrimiento a lo Américo Vespucio!), que (como dijera mi padre), el más beneficiado siempre será el asesino.

La reina del Sur haciéndola de Aristegui.


Coproducida por México, Colombia, España y Francia, llega la historia del Magnicidio de Luis Donald Colosio (Enoc Leaño), candidato a la presidencia de la República de 1996. Con guion coescrito con Hugo Rodríguez y Miguel Neocochea, nuestro Carlos Bolado (Bajo California: El límite del Tiempo, 1998; Sólo Dios sabe, 2006) no se echa el ibídem y pone la carne al asador en secuencias rápidas que no da chance al espectador de preguntarse qué pedo. Desde el inicio de los créditos ya echa su ruido (aunque después sean pocas nueces), anticipándonos su despliegue de conjeturas verosímiles, sus suertes de capote y sus muletazos aunque autocomplacientes que nos dejan en las mismas (para eso se necesita de talento, dicho sea de paso), haciendo un contrapunto dramático a la investigación, con la pareja protagonista, quien anda en búsqueda de un hijo que no llega, símil de esa otra esperanza del México azotado por los cinismos del poder, la corrupción del mediocre y la infamia de las ambiciones pendejas. El desembarazo abortado de un discurso hecho a la mano de un candidato carismático que se la creyó, cuando se echan a la por fin embarazada radiolocutora, esa mujer, por un lado, encarnación de la voz popular parte Diana Laura (Ximena González Rubio), la por siempre esposa destruida por la insensibilidad del Leviatán del Estado, y por el otro, parte rebeldía de quienes buscan la verdad (Aristegui divinizada), Verónica (Kate del Castillo, llenando la cámara con su todavía adorable rostro de Reyna del Sur); todo un conglomerado de elementos dramáticos al servicio de apenas un sentido que se nos escapa.

Siguiendo al maestrazo, una pregunta que se debe hacer siempre que se vea una peli, para que no parezcamos seres irracionales, es: ¿cuál es el pinche mensaje de esta creatura que tomó años en hacerse, cara y trabajosa, y que ahora pasa ante mis ojos en escasos 90 minutos? El mensaje es, a lo Karamazov: Dimitri gritándoles a Aliosha e Iván: “Todos matamos a papá”. Todos matamos a Dios en la parábola dostoyevskiana. Aquí, el “Ellos mismos” son: el Partido, el sr. Presidente y su secretario, la cúpula del poder incluidos el narco, el neoliberalismo, y…el silencio de un pueblo que no entiende ni quiere entender, perplendejo (Ahí tienen la frase lapidaria del epilogo: “Hasta el momento no se conoce ningún reclamo para reabrir legalmente el caso”, no significa más que la trivialización de un crimen por ser llevado a la pantalla), ofensa-verdad del “la gente creerá lo que tenga que creerse” dicha por el “Doctor” (¿Director de la Campaña de Colosio?), para levantar el mito-héroe-mártir que tanta falta le hace a nuestra historia patria moderna. (Igualito que Schulenburg, ex Abad de la Basílica de Guadalupe diciendo que a la gente la aparición de la Virgen le interesa como fe y no como historia. Revista Ixtus N° 15, Invierno de 1995). Pero, eso no es del todo apegado a los hechos, sabemos (siguiendo con el símil de los Hermanos Karamazov), que aunque todos odiaban al viejo, había un resentido infinito: el bastardo, el despreciado, el anti-carisma, el vendido al sistema, el tecnócrata, el sepulturero del PRI (Proceso, 25 de noviembre de 2000).

Bolado pidiendo seis tacos de chicharrón pal break

Con fotografía de Andrés León Becker, a contrapunto: la una, la de la investigación en la capital, lucida y clara, objetiva y distante, a penas con las manos en los hechos. La otra, un sepia desértico de Lomas Taurinas, asolador y desolado, desazonador, dibujando la trampa mortal que era ese hervidero de animales desérticos de rapiña, denunciados por el casquillo inoportuno, las cámaras documentales, el número de un celular de block oficial enigmático, lo indiciario que incrimina el vacío del rastro del gatillero. Con diseño de producción muy chingón de Sandra Cabriada y diseño de vestuario de Gilda Navarro (nos gusta el casetito de la grabadora, las imágenes analógicas de las cámaras de seguridad, y el controlito del Nintendo noventero, la ropita de bazar de Verónica), la película está, en el plano técnico, muy bien hecha, aunque en cuanto contenido, eso de que sea a lo Oliver Stone, pues sí: se queda sin acusación, sin crítica, apenas dibujada la mierda que nos gobierna.

Bueno, prefiero (aunque me corten las pelotas), ir a una corrida de toros como esta, a ir al cine a ver algún churrasco insoportable.


jueves, 23 de agosto de 2012

6 DE MACISA Y UNA TORTA DE TAMAL A LOS JUEGOS DEL HAMBRE


 
 
 
Cuando le preguntaron a Suzanne Collins, la escritora del Best Seller Juegos del hambre, si conocía The Battle Royale de Koushon Takamy, se mostró sorprendida al enterarse que guardaba grandes similitudes su novela juvenil con la obra del escritor japonés. Pero, la neta, la obra de Takamy está más chingona, chequéense el dato.

Éste a su vez, tomaba elementos del Mito griego de Teseo y el Minotauro y de las pelis del tipo El señor de las moscas (Hook, 1990), que busca exponer la naturaleza humana en situaciones límite de supervivencia y de las post-apocalípticas (llamadas muy pomposamente “distópicas”) a lo Mad Max (Miller, 1979), Mundo acuático (Reynolds, 1995), Somos guerreros (Tamahori, 1994 –perdón, no es comparación sólo referencia) en donde escasea de todo menos de la consabida culerada humana.

Tanto Battle Royale como los Juegos del hambre guardan gran similitud con el Big Brother Orweliano, pero, ¡o desilusión! Sin la profundidad necesaria que…bueno, ya me adelanté, vayamos paso a paso.

Ya que nos vamos a petatear...pos, la neta no quiero morir virgen así que...
 
Resulta que en un futuro no muy lejano, la joven cazadora (¡de animales en peligro de extinción en un mundo post-apocalíptico!), la eterna Mariana que nos robó el suspiro (y una ligera picazón entre las piernas) en Lejos de la tierra quemada (Arriaga, 2011) y esa heroína postmoderna Ree Dolly en Lazos de sangre (Granik, 2010), Katniss Everdeen (la muy oscareable Jennifer Lawrence), se ofrece como “tributo” voluntario a fin de salvar a su hermanita lloricona Primrose (Willow Shields) de la muerte segura en los juegos anuales del hambre que se celebra en la capital de Panem, país con una extraña mezcla de Estado totalitario-hiperbigbrotheriano-talkshowero-seudoromano, seudo-neoliberalista y seudo sesos, en donde sólo hay un triunfador que sale con vida.
Oigan chitos y si mejor nos echamos Crepus.culo, esta ya me aburrió.
 
Pues resulta que un hombre y una mujer deben ir por parte de los 12 distritos que componen el país (división que reciben según el producto que laboralmente ofrecen), siendo Katniss y Peeta Mellark (Josh Hutcherson), los escogidos por el minero sector 12. Por cierto, a este último no le ha importado trascender su amor silencioso, pendejamente reprimido, ante las cámaras del gran concurso nacionalmente televisado hacia Katniss (quien termina enamorada de él), con el fin de ganar simpatías del público y de los patrocinadores del programa-juego quienes lograrán sacarlos de apuros cuando estén en el campo de lucha exponiendo su dulce idilio romántico superviviente a un guion lineal de autopista al que hay que estar atentos porque si no te duermes. (Coño, en vez de decir en la entrevista ante Caesar Flickerman (Stanley Tucci) “no creo que después de esto ella pueda saber que la amo”, debió haber dicho el mocoso: “porque si yo gano, ella pierde”).

Muy intimista al principio (cero tomas de conjunto y panorámicas), nos introduce a un drama donde no hay comida, existe una explotación infrahumana, un estado de enajenación mental (como dirían los posestructuralistas una “sociedad de control”) y un Lenny Kravitz que parece que en cualquier momento le va a preguntar al director si lo está haciendo bien. Pues la cosa va degenerando, de lo que pudo ser una buena crítica a la estupidez de los medios de diversión actuales, a un drama amoroso capacitado para ganarse la simpatía de miles de enajenados. ¿El mensaje de esta dominguera? El amor sobrevive a pesar de la dictadura de los ideales pendejos, del control de los poderosos, de la utopía de la sociedad feliz (Aldous Huxley). Y hasta dije mucho.
La huérfana buscando a quién despacharse
 
Mejor léanse el libro y de paso la segunda parte “En llamas”, y la tercera y última de la trilogía “Sinsajo”, para que se eviten la pena de seguir viendo de más pan con lo mismo.

Pues bien, aquí van mis tacos y mi torta pa que se les quiten las ganas de jugar al hambre:

1.- ¡Por Dios que en un mundo sin comida lo último que habría serían verdes bosques y grandes porciones de tierra vírgenes!

2.- Un Estado nacional socialista como Panem (et circenses nostrum cotidiánum da nobis hódie, et dimitte nobis débita nostra…etc.), con tantos años ejerciendo el poder mass-media, tuviese por ciudadanos convencidos del honor y privilegio de morir en un juego épico como los del Hambre, así como sería una gran tradición que en todos los sectores (no importando lo pobres que sean, si no, pregúntenles a los jamaiquinos y cubanos), existiera un entrenamiento acabado para evitar el sacrificio de quienes no están aptos para el juego, poseyendo la forma del tributo voluntario. Nada más de ver esa inconsistencia se me aguó toda la película.

3.- Está de más la brutalidad político moral del presidente Snow (Donald Sutherland), particularmente porque contrasta con la novata actitud del director del show Seneca Crane (Wes Bentley), de quien nos preguntamos cómo rayos llegó a ser el mero picudo del programa si está evidentemente en pañales.
Oye...y si para aliviar mi instinto asesino por naturaleza me cantas esa la de esto no se acaba hasta que no se acaba y si no se acaba es porque no se acabó...
 

4.- En el afán porque los personajes nos resultaran cercanos, quedan anacrónicos. Piénsese por ejemplo en la actitud que asumirían los guerreros romanos o griegos a quienes pretenden emular estos guerreros del fin del mundo: pues nos vienen quedando enanos, demasiado blandos y civilizados, comparados con la brutalidad, la consciencia de sacrificio propiciatorio, la bizarra lucha contra una fatalidad, la pasión por la gloria bélica que debió de operar en las almas de guerreros sobrevivientes.

5.- Pesa demasiado el hecho de que la escritora de la novela haya participado en el guion: se afana en la trama dejando a lado el lenguaje cinematográfico que necesita ese mundo post-apocalíptico. Una fotografía demasiado diáfana, y un relato lineal, acusan la prisa por contar sin imágenes una historia que, aunque en sí es buena, empobrece los recursos fílmicos con los que se pudo haber contado. Esto es un claro ejemplo de que la literatura es la literatura y el cine es el cine y no deben ser confundidas las premisas de cada una de sus formas de expresión particular.

6.- Casi toda la película se apoya en las actuaciones del cabronazo, como siempre soberbio de Woody Harelson (el personaje es Haymitch Abernathy) y de, of cours, mi recién hada de los sueños Jennifer Lawrence, lo que deja a los demás como que bailando un tango en el vacío, cosa que le resta profundidad a sus personajes y al relieve general de la peli.
La neta, ¿si o no sobresale de entre la multitud esta werca?
 
7.- Y la torta de tamal… pues, ya la neta, el hecho de que a lo mejor ese día estaba muy cansado y como que me dio sueño. No logró atrapar mi atención na más que para el hecho de destrozarla en esta semblanza. Lo más rescatable de este churrazo, es, además de Harelson, chingonazo como siempre, pues es la mamacita de todos los sueños de a dos manos, Jennifer Lawrence…y diciendo esto me dispongo a ir a dormir. God Night y FIN.

 

 

 

 

 

viernes, 17 de agosto de 2012

7 ARAÑAZOS FELINOS AL ROEDOR CON ALAS



Dicen que por las noches
na más se le iba en puro llorar...
(Cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia)

Ni el beso repentino aunque esperado, un poco seco –la verdad-, o el perfil borroso desenfocado por ocupar su a huevo protagónico primer plano, la carota de don Bruce Wayne -retirado en la burguesa Toscana- (Christian Bale), se nos queda tanto como esa súplica de amor egoísta de la eterna aprendiz del Diablo que viste de Prada (Frankel, 2006), la mamacita Anne Hathaway en el papel de Selina Kyle: “Ven conmigo, ya no les debes nada a esta gente, ya les diste todo, al final no te lo agradecerán…”. Esas palabras mil veces más románticas, contrapunto del gesto infantil-sexoso de la hiperculerita de Miranda Tate (preciosísima, multipremiadisíma, femme fatale, y, no muy bien elegida, Marion Cotillard), que le hace a la naricita deforme de su Bane (Tom Hardy), es lo que más se nos queda de la resort-movie del ya Don Christopher Nolan, además de otras escenazas, que después voy a apuntar.

Y ahora mi arma secreta: la batiaxila sudorosa...-fuchiii!


Como la única forma de que un chingonazo como éste se pusiese al servicio de los millones de Warner, era que junto con su otro chingonazo hermano, Jonathan (famoso por ser el autor del cuento de donde se inspiraría Memento, segundo largo metraje de Christopher), escribieran la historia final perteneciente a la tercera parte junto con David S. Goyer; de ahí que les quedara tan bien. No iba a ser trilogía, pero la lana manda (como no, 1000 millones de dólares recaudados).

Nolan: dicen que es presumido, yo digo que na más es un tipo serio.

Si existe una aplicación para el término “inspirada en caracteres del personaje creado por…” este es justo el caso. Se lo agradecemos infinitamente a Nolan. A contrapelo de esa ridícula enésima variación del arañazo man (Marc Webb, 2012), este Batman es el que hubiese querido un Bill Singer (tristemente no reconocido como co-autor) más que un Bob Kane: uno casi verosímil, si nos apegamos a la premisa implícitamente postulada por Nolan de que ya estamos grandecitos para creer en superhéroes.

Bueno, aunque, como siempre me da hueva, lo tengo que hacer, así que a mal prisa darle paso con la sinopsis: El retirado multimillonario Bruno Days (no confundir con Máscara de Látex), purgando su autoexilio (de ya 8 años) a causa de la culpa por la muerte del fiscal Harvey Dent (Aaron Eckhart), de pronto se ve inmiscuido en la persecución de una ladronzuela de nombre Selina Kyle (Anne Hatheway), quien se ha tomado el atrevimiento de llevarse una calca de sus huellas digitales y de paso el collar de la Sra. Martha Wayne, la misma noche en la que secuestra al rabo verde senador de Gotham (Brett Cullen) para usarlo como borracho salvo conducto al momento de entregar las huellas dactilares al socio del enemigo y accionista de la corporación Wayne, John Dagget (Ben Mendelsohn), el cobardón oportunista Stryver (Burn Gorman), persecución que terminará cuando el hombre murciélago (¡qué vintage se escucho eso!), se dé cuenta que los despapayes de Bane tienen que ver con una planeada quiebra a su corporación para que éste se apodere de una máquina propiedad de Wayne CO (máquina que contó con el subsidio de Miranda Tate para fines de creación de energía ecológica), que alberga en su seno un reactor nuclear que pondrá en estado de sitio a ciudad Gótica (que terminará con todo y su tribunal del pueblo presidido por el planfeto poca paja/Dr. Crane –Cillian Murphy-), ya que el artífice de la máquina Dr. Pavel (Alon Aboutbol), le torcieron el cuello frente a un estadio repleto mientras Baner anunciaba que ya se la llevó la chingada a Gotham City, pues el único quien podía desactivarla era dicho científico.  

¿Entons qué? ¿Quieres ir a la baticueva a ver al murciégalo?

Mientras eso pasa, y después de que le dieran una madriza por Baner ante la mirada arrepentida de la traicionera Selina, al pobre de Wayne lo encierran en una prisión en oriente con el afán de carcomerlo psicológicamente hasta que “le den permiso para matarse”, según palabras de Baner, quien ya se reveló como un exmiembro de la Liga de las sombras que viene a cobrar venganza por su maestro Ra´s Al Ghul (Liam Neeson).

Pero no todo es lo que parece… con la ayuda de un cansado comisionado Gordon (el cuadriflanders actorazo Gary Oldman) y el jovenazo poli ascendido a investigador John Blake (Joseph Gordon-Levitt), y de los policías recién rescatados del subsuelo en el que Baner los encerró, de una regenenamorada Selina, de un siempre dispuesto Lucius Fox (Morgan Freeman), Batman logra identificar la bomba de tiempo que se pasea por toda ciudad gótica en un camión incognito, para luego enfrentar en un segundo round al forzudo Baner, a quien le rompe la máuser al tiempo que Miranda Tate saca el cobre revelándose como Talia Al Ghul, hija de su antiguo mentor.

El Güasón y Robin cara a cara (En 10 cosas que odio de tí. Junger, 1999).

Al final de todo este culebrón de dos horas y media, la bomba es tirada por el “murciélago” (Diríamos el “batiavión”) en la bahía de Ciudad Gótica creando un hongo atómico; con su aparente muerte, Wayne dona parte de sus bienes a la beneficencia pública, le da su haber de retiro a Alfred (Michael Caine) y le hereda la baticueva a Robin John Blake; y, se va a vivir a Florencia Italia con la mamacita de Anne Hathaway. Fin.

He aquí 7 asuntos que me daban cierta picazón al momento de ver este churrazo con relleno de chocolate:

1.- Es absolutamente inverosímil (¡tratándose de una peli de superhéroes, por favor!) que Mr. Wayne tenga ese desproporcionado sentimiento de culpa por un cabrón como lo fue Harvey Dent.

2.- Aunque ciertamente después del payaso siniestro que fue Heath Ledger, cualquier supervillano es un payaso zurdo, por lo menos se hubiesen esforzado en hacer a Baner la quinta esencia del chamuco demente, caótico, enigmático y oscuro. La verdad es que está muy deslucido, demasiado claro, demasiado predecible, demasiado musculo para la prueba mental que debió ser.

3.- Tiene más química Michael Caine y Christian Bale, que éste y Marion Cotillard. Sin duda ésta es de las actrices actuales más interesantes y prometedoras que existe en el cine internacional, pero al momento de la juntura, como que le hace falta algo. Compárese con la química deliciosa que hay entre la Hathaway y Bale y se verá que la relación entre Miranda y Bruce es evidentemente increíble, como que siempre sospechamos que esa vieja se trae algo entre manos, por lo que le resta vuelta de tuerca al desenlace (el cual por cierto debió haber terminado con una muerte más espectacular pues el sentimiento que tenemos al final, respecto a Baner y Talia, es el de la conmiseración).
Wolverine y Batman en un dueto cubiletero (En the prestige. Nolan 2011).

4.- No entendí muy bien que era lo que quería Alfred Pennyworth: o que su patroncito saliera de las sombras y volviera a ser un hombre feliz haciendo lo que le gusta, o que se casara y echara panza con todo y chamaquitos en algún lejano lugar del mundo. De cualquier manera no fue más que un chantaje de viejo chocho. ¿Moraleja?: no les hagas caso a los viejos pues vale más el ímpetu que la experiencia.

5.- La dichosa prisión tortura mentes, parecía más una suite presidencial que un lugar lúgubre y pestilente que debió haber sido.

6.- La secuencia explicativa del estado de sitio en el que entra Gothica me pareció excesivamente breve, lo que crea cierta desproporción con el resto del desarrollo y la sensación de exageración de la condición de estado de sitio que supuestamente adoptó.

7.- Finalmente, cosa nimia, trivial, infantiloide (como en realidad son todos los puntos anteriores dichos), pero que me daba picazón, fue el trabajo digital a cargo de Double Negative. Si por lo menos no se iba a abusar de él (muy poco, lo cual se agradece), en los lugares que sí iba a ser usado, se debió de ponerle todos los kilos.
 FIN

lunes, 6 de agosto de 2012

7 RAZONES PARA NO CREERSELA A "PODER Y TRAICIÓN"








Antes que nada una aclaración:
solamente me estoy enfocando en el asunto de la trama;
la película es de una factura impecable, correcta y dinámica,
un soberbio ejercicio de realización técnica.



Unas buffalo wings inexistentes, equipos de celular por plan de trabajo, clínicas primer mundistas de aborto, confusión entre pandas y castañas, y una frase célebre: “ganaba de todas formas: si trabajabas conmigo o si ya no trabajabas para ellos”, una prueba de sonido con discurso pendejete apantalla pendejos, y la cara impávida de un Ryan Gosling muy chafireteable (Drive, Refn 2011), del que nunca nos creemos como fan de la integra democracia proliberal protecnológica protochingonistica (¡Por Dios!, cada espécimen probable que tienen los gringos).

La técnica del blofeo (“si no existe la nota, es tu palabra contra la mía”), la inconsistencia de la inteligencia, la putería políticamente comprometedora, la enésima crítica blanda a la moral gringa, todo ello dirigido por ¡George Clooney! A lo Shakespeare (Julio César, 1599), queriéndonos envolver en la fastuosidad romana del Idus de Marzo (Desde luego que el título no nos dice nada sino hasta que se revisa la Wikipedia, así que hagánlo).
Tu cuoque fili? Sí papá por haberme comido el mandado

Aunque me da weba hacer la sinopsis la voy a hacer para que se den una idea de este churrito: La muy promesa de manager mercadologo político Stephen Meyers (Ryan Gosling) es un muchacho (ni tanto, la muy buenota interna de 20 años Moly -Evan Rachel Wood-, le adivina sus 30 años) que funge de subasesor de campaña del candidato a la presidencia (el mero bueno asesor es Paul Zara –Philip Seymour Hoffman-, perro viejo de colmillo honestamente cabrón) , el gobernador Mike Morris (George Clooney), se ve pronto entre la espada y la pared cuando una metida de pata propia y el conocimiento de una metida de pata ajena le hacen estar a un pelo de volverse el asesor más importante del hombre más poderoso de los Estados Unidos. Resulta que el señor candidato tiene cola que le pisen pues embarazó a la ya susodicha Moly, y ésta tuvo que practicarse un aborto con la lana de la caja chica de la casita de campaña que el encabronado, desilusionado, amante de meritorias y a punto de tomar venganza Stevie le proporcionó. Pues resulta que al chamaco lo corren por ceder a la tentación de recibir los elogios de un muy chingón Tom Duffy (Paul Giammatti ¡el mejor de todos ellos dicho sea de paso!), asesor de campaña del contrincante de Morris; y como Norteamérica nunca pierde, el chaval usa la información del desliz sexual del gober (y el ya triste suicidio de la joven), para, no solamente hacer que Morris ganara la máxima posibilidad de ser Presidente al aliarse con un cabrón diputable, sino que le quitara la chamba al pobre Paul Zara.

¿El final de la historia? No existe: queda en manos del espectador pues la peli cierra con un rostro en primer plano del eterno chafirete Gosling de quien no sabemos si hizo todo por vengar la vida de una muchacha de quien se enamoró o por su simple sed de poder y deseo de venganza.
The drive, del hotelito a la clínica de abortos.

Bueno, aquí va esto de lo que me incomodó al momento de ver esta peliculita dominguera:

1.- Nunca nos creemos que pueda existir un asesor de campañas electorales tan idealista.

2.- Carece de sentido que alguien tan inteligente como Meyers caiga en la trampa de Duffy, o peor: que no utilizara la situación de su coqueteo de éste para sacar ventaja del candidato Morris sobre Pullman.

3.- Por lo mismo, era desproporcional el arguende que hacía Zara entorno a la supuesta “infidelidad” que había hecho Meyers. Esas cosas no significan nada: el contrapunto de la articulista o columnista del Times (Marisa Tomei), sólo sirve para hacer grande lo que no es más que nada. Este punto es el que hizo que todo el demás cuento moral de Clooney (como lo calificó cierto reseñista por allá), me pareciera artificial.



4.- La actitud de la joven practicante Moly me parece inconsistente: ¿cómo alguien tan aquejada por un problema de embarazo no deseado y, peor aún, cuyo origen provenía de un desliz con el candidato a quien servía en su campaña iba a tener tiempo de ligarse al buenazo de Meyers?

5.- La actitud de Meyers es incomprensible: por más superficial que hubiese estado su relación con la meritoria, no sabemos si se molesta porque le comieron el mandado, porque la desilusionó la chica, su candidato o porque no es tan chingón como parecía. De cualquier forma la solución a ese acertijo pueda estar en el hecho de que todo idealista es intolerante y que no acepta que se le contradiga.

6.-De ninguna manera un experimentado político como Morris hubiese caído en la trampa de Meyers, que, dicho sea de paso, no tenía Nada más que su resentimiento (porque amor a la chica no lo era, lo que nos lleva a pensar en el lógico desenlace dejado al “aire”).

7.- No tengo nada más qué decir. Así que voy a terminar dando los aplausos al soberbio de Giammati quien se lleva la película. Corto pero consistente; los demás, pos bien…



FIN










viernes, 3 de agosto de 2012

LA INCOMUNICABLE SOLEDAD




¿Qué tanto trastoca nuestra visión de la realidad las redes sociales?

De entrada: las relaciones humanas en trato directo, ya tienen de por sí una situación complicada, la situación del “medio” o hecho de la intervención de algo ajeno a quienes se comunican, termina por volver aún más complejo lo que, sólo por milagro, puede volver a todo, coherente y entendible.

Claro, parto del supuesto de que existe algo como la comunicación. Si se pone en duda la existencia de esto pues, lo que sigue a continuación, no tendría ningún sentido.




Gorgias: “Nada existe, y si existiera no podríamos conocerlo, y si podríamos conocerlo, no podríamos hablar de ello” (palabras más o menos).                                             

¿Existe la otra persona que está del otro lado de la pantalla? Semejante pregunta era similar en los autores de libros: ¿Quién me leerá?, ¿quién podrá entender lo que intento expresar –muy hermoso, por otro lado- y quizás no consiga? Las bibliotecas son cementerios de estas interrogantes. Los bloggs abandonados, igual que los tweets o estados en el muro que nadie leerá. No he conocido manifestación de la soledad tan descarnada.

Un grito de auxilio, un susurro que solamente en nuestro interior cobra real sentido. Se debería aprender a leer la desesperación. Dice Camus que lo que desencadena el suicidio pudo haber sido “la indiferencia con la cual le contestamos al amigo en aquella vez”…Definitiva tosquedad inconsciente. Si existe algún milagro en el arte de hacerse entender, eso pertenece a…lo divino, no a lo humano. La poesía de la música es inigualable.



Por mi parte, todo me parece triste, y todo lo que es, respira, siente el olor a tristeza, implica rozar el nivel siguiente a la existencia humana. Esa es mi verdad, inquebrantable.
Por eso, ante cada casa abandonada, muro roto, coche huerfáno, cementerio o biblioteca, respiro el olor a las manifestaciones feisbuqueras, twiteras y, sobre todo, de los bloggs: Indican lo tan solos que estamos, lo tan inquebrantable que es la imposibilidad de salir de uno mismo.
Con todo...¿Quién cómo Ana nos puede hablar del horror de morir sin saber que todo lo hermoso jamás podrá ser dicho?



martes, 24 de julio de 2012

ADÁN Y EVA



He aquí lo que el profano entre blasfemos ha dicho acerca de las putas:


“…pero aquella liberación (a la que le condujo la asimilación de la filosofía de Otto Weininger) me arrojaría a una superstición que él condenaba, puesto que caí en ese Romantik der Prostitution incomprensible para la gente seria, y que es una especialidad del Este y del Sudeste de Europa. En cualquier caso, mi vida de estudiante se desarrollo bajo el encanto de la Puta, a la sombra de su degradación protectora y calurosa e incluso maternal. Weininger, proporcionándome las razones filosóficas de execrar a la mujer “honesta”, me curó del “amor” durante el período más orgulloso y frenético de mi vida…” (Cioran 1982).


Pero existe otra forma de purgar la locura, de esa que contempla a la mujer con pasmo, con admiración, con asco, con idolatría, con todos los sentimientos más contradictorios que corazón alguno pueda albergar.


En mi mente desfila el corazón de Baudeleire, acosado por la mujer de sociedad y la que no lo era tanto. Como sea, tenía que advertir los extremos que abarcaba el registro de su sensibilidad, una que solamente podía estar cerca de la flor y de la carroña.

Charles Baudelaire

Et pourtant vous serez semblable à cette ordure,


À cette horrible infection,


Étoile de mes yeux, soleil de ma nature,


Vous, mon ange et ma passion




Oui! Telle vous serez, ô la reine des grâces,


Après les derniers sacrements,


Quand vous irez, sous l'herbe et les floraisons grasses.


Moisir parmi les ossements.


En otro lugar dice: “Qu'est-ce que l'amour? Le besoin de sortir de soi. L'homme est un animal adorateur. Adorer c'est se sacrifier et se prostituer. Aussi tout amour est prostitution”. “ La volupté unique et suprême de l'amour gît dans la certitude de faire le mal. Et l'homme et la femme savent de naissance que dans le mal se trouve toute volupté”. Es innecesario decir que su evidente contradicción, contrahechura y símbolo inequivoco de ambigüedad sexual, se debe a una dependencia física y a un repudio espiritual de la mujer expresado en la contaminación de un mal venereo y el amor que sentía hacia su propia madre. Pero dejemos a este loco con sus poemas infinitos haciendo metafísica de la voluptuosidad.

Edgar Degas, prostitución



En lo particular me he vuelto famoso por mi desconcierto ante la mujer. No convengo más que con mis preferencias acerca del miedo y la fascinación que me provocan.  Y esto, por contradictorio que pueda parecer, me vuelve un amante incondicional y un ser que pareciera nació para amar a alguien. Y esto último es lo relevante: a la mujer concreta, de carne y hueso, absolutamente cierta e imperfecta, víctima del escarnio de su propio instinto y del mote que el hombre le rotula debido a la incomprensión de su forma de sexualidad.


Es un asunto cultural, en el fondo; la naturaleza es, hasta cierto punto, irrelevante. No me parece, al contrario de Weininger, que la mujer normal se ubique en el intervalo de la puta y la madre, puesto esto no proviene más que del contexto cultural contingente, accesorio y trivial.


No puedo, por tanto ignorar la complejidad de la mujer, su mentira inherente dada la miseria del varón, su pobrediablismo, su donjuanismo abortado, en suma, su castración caballeril.
Don Juan y el Comendador

En mi humilde opinión, considero que no se puede hablar de la mujer como tema lírico (literario que es lo mismo que filosófico), sin hablar de esa otra figura rídicula que es la pretención del hombre: el conquistador. Son dos caras de la misma moneda.

 Si queréis comprender todo ese galimatías de la guerra de los sexos, del "sexo y el carácter", de los roles culturales y el género, del feminismo y de su contrario (lo que sea), de la misoginía, o de más cosas parecidas, pues tenéis que tomar en cuenta esas caricaturas que distan mucho de ser ciertas: la del seductor y el de la furcia.

Finalmente, no me queda más que decir que todo este disparate que tenéis como ensayo, pues me ha parecido de más cuando se trata de vivir dulcemente enamorado de una mujer hermosa, que nos adora y que nos cobija.

Adán y Eva, Gustav Klimt


sábado, 7 de julio de 2012

WEIRD FISHES


In the deepest ocean
The bottom of the sea
Your eyes
They turn me
Why should I stay here?
Why should I stay?
I'd be crazy not to follow
Follow where you lead
Your eyes
They turn me
Turn me on to phantom
I follow to the edge
Of the earth
And fall off
Yeah, everybody leaves
If they get the chance
And this is my chance
I get eaten by the worms
And weird fishes
Picked over by the worms
And weird fishes
Weird fishes
Weird fishes
Yeah I, I’ll hit the bottom
Hit the bottom and escape   
Escape
I'll hit the bottomHit the bottom and escape
                                                                                                            Escape

Weird Fishes/Radiohead







Desde la primera vez que te ví me gustaste. (De repente: Me pregunto cuántos pueden decir lo mismo. Y si me hago esta pregunta es porque me estoy empezando a sentir con el privilegio de la primicia). Después, tus primeras palabras me extrañaron: venían de un libro incitable (que incita y que no es citable). Fue un poco insólito, inédito, y tú: imperfecta, sobre todo esto último, imperfecta. Te di un "follow" inmediato.

Eras imperfecta etimologicamente hablando: no acabada, que vale tanto como decir ¿interesante?, que aún le falta por desarrollar una parte, que oculta algo, que tiene un abismo insondable, incógnito e incognoscible.

Nunca te di importancia. No eras nada cuando eso. Pero poco a poco mis sueños se empezaron a poblar de tu imagen imperfecta. Tu rostro empezó a tomar rasgos de perfección, y tus palabras me empezaron a llenar de espanto: ¿Qué clase de mujer podría invocar esos conjuros, intentar describir infiernos impenetrables, por lo menos tocar con la palabra Eso de lo que nadie más siquiera podría comprender en mil vidas?

Y luego...tu orientación intuitiva. Si la inteligencia es esencialmente lingüística (Inte-ligere/leer dentro), y tú lo eras, sumar a esto la intuición de lo real (aspiración artística), terminó por raptarme del estupor al pasmo.




Extravagante aunque intimista, no te importa decir incomprensiones, arriesgarte al rótulo de lo desadaptado. Tus puntos iban en ascenso, y yo, yo que soy tan pendejo, empecé a darle cabida a un sentimiento.

En estos días en los que algunas mujeres me han hecho guiño, tu imagen se fortalece. ¿Normal no? Eliges entre opciones y si éstas no existen, es decir, no es más que una sola, simplemente te quedas con nada.





No quiero una mujer contradictoria: eso es vulgar, común: la mayoría de las mujeres son inestables. De hecho, yo soy inestable, indigno de confianza. Siguiendo a Weinninguer, soy tan mujer cómo tú lo eres hombre. Y sin embargo, no he podido dejar de ver tus senos y tus piernas, tu sonrisa que me imagino después del coito: ansio penetrarte porque no puedo penetrar tu alma. Me quemo y me encaracolo: me niego a la obsesión necesaria para plantearte cierta. Preferiría que fueras una fantasia: pero eres una mujer ¡y qué mujer!





Odio que cites sin referencia. Pero no importa, esos aforismos fueron puestos para mí, para nadie más. Hay un monstruo detrás de nuestras sombras, y se oculta mientras éstas se deslizan. No tenemos Dios, tenemos un Demonio luminoso que nos ignora y nos entrega a la molicie del amor.

He imaginado tu cuarto y tus pinceles, tus drogas, tus viajes musicales hacia el vacío. De repente te imagino con sida y drogadicta, suicida y pura.

Quiero que cada vez que hagamos el amor, reivindiquemos nuestro pacto de muerte...

Pero, ¡Alto!...Tiempo, no quiero más...así está todo en orden. Me he excedido, he osado asomar mi nariz al umbral. No quiero seguir con esto.

Te dejo, dejo tu mirada que no me dice nada, tus fotos que solamente me confunden, tus palabras, hijas de una lógica extramundana. Dejo tu fantasma en la computadora, tu voz en el twitter, tu cuerpo en la ficción.












miércoles, 4 de julio de 2012

PEÑA NIETO: EL MEGABOT DE LA PREHISTORIA






La compra del voto siempre forma parte de los riesgos de la democracia. Sin duda hubieron mecanismos de fraude, pero son insuficientes para tapar un triunfo contundente que debió de haber enfrentado a la corrupción de aquél: México mayoritario no quiere el cambio. ¿Por qué se espantan? somos un país tercermundista no por desgracia o maldición, sino porque así lo hemos querido.

Desde siempre se ha tenido un odio milenario hacia sí mismo: superar un trauma  personal puede tomar muchos años, y con mucho esfuerzo. Superar un trauma nacional (su mestizaje, la violación europea), además del tiempo, puede tomar un largo proceso de instrumentación del diálogo, del consenso que nos permita vislumbrar un futuro en donde la injusticia social sea menos.

Peña Nieto no es un individuo, lo que valga como persona humana es genérico; se trata de un símbolo: el de la esclavitud de la ignorancia.



El internet ha sido el arma del siglo XXI a favor de las causas marginadas. Ha transparentado la distorsión consustancial de los medios masivos de comunicación, o, mejor dicho, de los medios que forman al hombre masa. Los sesgos, la perdida de fidelidad de los datos de la realidad, es un tema epistemológico tan viejo como Dios; lo que es nuevo es que la democracia (en su noción, tal y como la conocemos el día de hoy) está siendo superada por la sociedad del conocimiento, la que cuida a la sociedad de la ignorancia.

Este cuidado se manifiesta en la movilización de las clases medias que tienen acceso a los medios de comunicación no tradicionales. Pero son una porciúncula, y la estructura de la corrupción en México se remonta hasta su fundación: Hernán Cortéz para tener una autoridad superior de la que le otorgó la Corona española, funda el municipio de la Veracruz y se autonombra su presidente.

No tiene mucho sentido encabronarse sino es para meditar sobre qué putas es lo que está pasando.



Ya somos, de hecho, el hazmerreír del mundo: somos la autoparodia de una ridícula dictadura que se envanece de su victoria sobre un país cadavérico. Y muerte significa lo definitivo: igual que la verdad. Creo en la democracia porque es una forma de no caer en el error de la verdad: la verdadera educación consiste en otorgar los medios para una renovación continuada de la realidad. Esto es, ser críticos, ser nuestros más acérrimos rivales. Pero esto, por incapacidad o fatalidad, la mayoría no lo entiende: la democracia sirve a condición de que las opciones dadas sean las más convenientes.

Creo que cada persona tiene una personalidad propia; pero también creo que una persona instruida disfruta más de la vida porque es capaz de resolver los problemas que se le presentan tanto a él como a quienes le rodean.

Nunca se ha tratado de dinero, en realidad, sino de educación. Siempre el objetivo del hombre ha sido ser, no tener. Yo no pido a un presidente culto, sino por lo menos educado. Peña Nieto quizás recibió instrucción académica, pero no educación. ¿Quiero a un ciudadano promedio tal y cómo es mi presidente? Me interesa su estatura moral, sus ideales. En realidad, no me refiero al individuo "Peña Nieto" si no a toda la maquinaria que lo hace moverse y funcionar. Peña es un bot de los parásitos de este país.

Pienso que la política no sirve de mucho. Pero no me imagino viviendo en la Edad Media o en el Ancient Regime: mi espíritu iconoclasta, declaradamente nihilista no aguantaría ni un sólo día. Me gusta la idea de poder platicar con la gente sin que ésta piense que eres un loco porque no crees en Dios o porque reniegas de tus autoridades políticas. Es decir, me gusta la idea de un pueblo tolerante, capaz de seducirse a sí mismo.

Si se trata de defender ese estado de las cosas en donde se me permita expresar lo que considero lo más valioso de la vida, tienen mis manos, mis pies y mi coraje, porque, aunque sea el negador más grande de este país, no permito que se me niegue el derecho a ser disidente.

Finalmente, sea lo que pase, a partir de hoy inicia una etapa histórica en México que va a ser definitiva: empezamos una pubertad democrática que va a estar llena de perplejidades y fracasos, de conflictos y desiluciones, pero, esperemos por el bien del país, que sirva para llegar a una adolescencia en dónde se defina la orientación vocacional de un país desgraciado.